¿En que afecta la serie de Popeye la historia del país? ¿Quién dijo que es en la televisión donde los hijos aprenden lo bueno y lo malo? ¿O es que los hijos se crían bien si los ponés a ver tv cultural todo el día? 

Hasta donde yo sé, el conocimiento, el acompañamiento y la comunicación honesta con tus hijos, es lo que les da el escudo de valores que necesitan para no caer en las trampas del mal.

Foto Colombia.com
Foto Colombia.com

Todo el tiempo se hacen películas, series, libros sobre personajes como Hitler, Al Capone, Musolini, etc. En lo personal, me parece que Colombia se puede beneficiar bastante del éxito mundial que tienen todas estas series, incluyendo la de Popeye. En lugar que Netflix, HBO y demás empresas extranjeras se lucren con nuestra dolorosa historia, pues que las hagan en Colombia, con talento nacional, para que la platica se quede en el país. Se genera trabajo, se activa el turismo y se dá a conocer nuestra versión de los hechos.

Yo sinceramente, no veo que es lo indignante de mostrar las acciones de uno de los protagonistas de la época más oscura del país. Me parece peor la doble moral y la hipocresía de nuestra sociedad: nos duele que nos etiqueten, pero nosotros somos felices haciéndolo con todo el mundo: por el lugar donde viven, la raza, el oficio, la preferencia sexual, etc. No sé de qué estigmatización se habla, si hoy mismo estaba escuchando que en Colombia se produce más coca que nunca, que la corrupción nos está desangrando, que el maltrato a la mujer y a los niños registra cifras escandalosamente altas. ¿Por qué nos duele que nos digan las cosas malas que tenemos? Señores, el respeto no se exige con pataletas en redes sociales, el respeto se gana cuando logramos cambiar nuestros errores, y aunque hemos avanzado, aún nos falta mucho.

Foto Portada del libro
Libro de Popeye

Que se conozca la terrible historia que nos tocó vivir en Medellín, que todo el mundo sepa del fango, que a los colombianos de bien, nos ha tocado salir para sobrevivir; que los jóvenes entiendan porque no pueden seguir el jueguito del narcotráfico. Que no se oculten las verdades. A mí esto no me avergüenza, porque de sobra sabemos que todas las culturas y países han tenido personajes nefastos. Me siento muy orgullosa de que quiénes hacen 30 años, se sentaban frente a sus televisores a juzgarnos, hoy en día vengan de vacaciones, se queden a vivir aquí, se casen con colombianas e inviertan en el país. Que lleguen a Medellín pensando en un pueblo polvoriento y hostil, como los que se muestran en las películas de Hollywood, y se vayan maravillados con la amabilidad de lo paisas; que piensen que van a tener que mezclarse con las gallinas y los bultos de papas en los buses, y vuelvan a sus países a hablar de la cultura metro.

Los colombianos debemos lidiar con nuestros males y sobre todo aprender de ellos sin meter la cabeza en la tierra. Para cambiar esta dura realidad hay que comenzar por aceptarla. La serie de Popeye es solo un punto de vista de la historia. De seguro un programa de televisión no vá a hacer de su hijo una persona mejor o peor. Y si aún así le sigue preocupando el tema, recuerde que siempre está la opción de apagar el televisor y salir a compartir mas tiempo en familia.

Reflexión: La realidad no se oculta: se enfrenta, se supera y se cambia.