Medellín, con su clima casi perfecto, hermosas montañas, impresionante patrimonio cultural, la amabilidad de su gente, y la belleza de sus mujeres, se ha convertido en uno de los destinos colombianos preferido por los extranjeros. No hay comparación entre la realidad actual de la ciudad y lo que televisión internacional solían mostrar hace algunos años.

La gente de Medellín es la protagonista principal en la transformación de la ciudad, más allá de los esfuerzos del gobierno y de las inversiones municipales que se empeñan en cambiar la vieja imagen por una nueva.

Desde los tiempos del desafortunadamente famoso, Pablo Escobar, y el “surgimiento del narcotráfico”, como algunos de nosotros usualmente llamamos a ese oscuro período de nuestra historia, todavía hay un sabor amargo mezclado con cierta incredulidad; para muchos de nosotros aún parece insólito lo que pasó durante esos días. Se siente como si fueran recuerdos aislados de una terrible pesadilla de la cual no pudimos despertar en más de diez años.

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Escultura Botero
Escultura Botero

La verdad es que para nosotros, los adolescentes de la época que tuvimos que vivir estos eventos, las heridas sanan, pero las cicatrices siguen siendo evidencia irrefutable de las cosas experimentadas. Pero con esas cicatrices y experiencias, también hemos aprendido lecciones significativas que dan valor a todo lo bueno o malo que hemos pasado.

Hace unos 27 años, Medellín se puso en el escenario mundial como una de las ciudades más violentas. Muchos de sus habitantes tuvieron que buscar refugio en países extranjeros para proteger su vida y sus familias. Pero aquellos que, por una razón u otra nos quedamos a lidiar con la situación, sólo tuvimos dos opciones: Agachar la cabeza con vergüenza cuando teníamos que decir que éramos colombianos, y peor si éramos de Medellín o nos levantamos con valentía para mostrar la verdadera esencia de nuestro espíritu. La mayoría de nosotros optó por honrar a nuestros antepasados, esos valerosos patriarcas y matronas paisas que, machete en mano, atravesaron los caminos más inhóspitos de Antioquia. Tuvimos la tarea de limpiar nuestra historia, manteniendo el legado de honestidad, responsabilidad y honor que heredamos de nuestros abuelos.

Todos sabíamos que teníamos que hacer algo, pero no estábamos seguros qué. Fue entonces cuando un grupo de publicistas decidió lanzar la campaña “Amor por Medellín”.

La campaña ”Amor por Medellín”, surgió como una iniciativa totalmente cívica, sin ningún propósito político o comercial. Fue realizada y distribuida a través de instituciones gubernamentales, y financiada por donaciones. Creo que esta campaña fue tan exitosa, no sólo por su propósito educativo y su extenso alcance, sino también, porque logró reunir el deseo de los ciudadanos de reclamar su ciudad; la necesidad de hacerse oír independientemente de las terribles noticias que salían en los medios de comunicación extranjeros. El objetivo era mostrar la verdadera cara de la gente paisa.

Los ciudadanos de bien de Antioquia y Colombia fuimos afectados por las acciones de unos pocos. Pero nosotros, gente común, empresarios, comerciantes y medios nacionales, nos apropiamos de esta campaña en nuestros corazones; y con el mismo sentimiento, nos negamos caer bajo la sombra de la violencia.

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Parque Biblioteca españa
Foto de Carlos Vidal A.

Hace 25 años no habríamos imaginado que Medellín ganaría el reconocimiento como la ciudad más innovadora del mundo, que artistas como Madonna o Guns and Roses vendrían algún día a dar un concierto en el estadio, y menos que el rey y la reina de España llegarían a la ceremonia de inauguración del parque-biblioteca de Santo Domingo en una de las comunidades más violentas de la época.

Sabemos que tenemos problemas económicos y sociales muy complejos, pero mirando hacia atrás, creo firmemente que ahora podemos estar orgullosos más que nunca, porque al igual que nuestros abuelos, estamos luchando por superar las dificultades. Recordamos el pasado para aprender a construir un futuro mejor. Mirando hacia adelante, el futuro parece alentador, pero jamás hemos dejado de conectarnos con orgullo con nuestra identidad, porque no olvidaremos quiénes somos y de dónde venimos.

La mayor riqueza de Antioquia es la gente.
Foto: AFP Homenaje Chapecoense
La calidez y solidaridad de los paisas ha sido ampliamente demostrada y reconocida. Sin duda alguna, la mayor riqueza de Antioquia es su gente.

 

 

Escrito para medellinvida.comPuede interesarte: 5 Razones para odiar a los paisas y Las verdaderas mujeres paisas

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