El entrenamiento del perro tiene unas bases muy sencillas y muy fáciles de seguir. Debemos comprender a estos animales, entender cómo funcionan, cómo piensan y viven. Los perros viven el día a día; eso no significa que no tengan memoria, sino que los eventos del presente no los relacionan con el pasado a un nivel consciente. Si por ejemplo gritas a tu mascota porque hace una hora rompió el sofá, no lo va a entender. Esto es importante: para que un perro entienda que ha obrado mal debes cogerlo con las manos en la masa.

Los animales necesitan vigilancia constante. Eso es primordial. No puedes indicarle lo que hace mal si no lo estás viendo, y si lo atrapas luego no servirá de nada. No. Tienes que vigilarlo para poder enseñarle, como sucede con los niños pequeños. Piensa que, según datos científicos, un perro tiene el nivel de inteligencia de un niño de tres años: puede asociar ideas, aprender palabras (hasta 300, dicen algunos estudios), pero no podemos esperar que entienda que hizo mal algo que sucedió hace lo que para él es una eternidad.

Aparte de la vigilancia, por supuesto, hay otras cosas que debes hacer y comprender: un perro necesita primero de todo, un hogar, comida y compañía. Es básico, y estoy seguro de que quieres dárselo todo. Pero también, y esto muchos lo olvidan, es necesaria la disciplina. Un perro es un animal jerárquico, y necesita primariamente ser líder o seguidor en la manada, en la familia, contigo. Necesita ser guiado por su propietario, no sólo porque es la naturaleza del perro, sino porque si no lo haces él intentará guiarte a ti y desarrollará todo tipo de hábitos detestables, como orinar en la casa, morder los muebles o gruñir a los visitantes.

El entrenamiento del perro no es difícil, no te dejes intimidar. Sólo debes suplir sus necesidades, y no son muchas: dale la disciplina, el hogar, el amor y el ejercicio que necesita, y conseguirás así tener un perro ideal.