La impuntualidad es uno de esos males que parecen inexplicables, tanto para aquellos que por un extraño motivo parecen condenados a incumplir con los horarios que han pautado, como para sus “víctimas”, los que padecen la impuntualidad de forma pasiva. ¿Quién no ha intentado alguna vez encontrar una explicación a esta tendencia, propia o ajena? Ahora la ciencia, con sus precisas herramientas, propone una respuesta, y una verdaderamente sorprendente: según un estudio realizado en la Universidad de San Diego, los impuntuales son, también, personas optimistas; y el nudo de la cuestión estaría en las profundidades del cerebro. Según la investigación, las personas que incumplen de manera sistemática el horario de sus compromisos son más optimistas, ya que creen que pueden llevar a cabo más tareas en el mismo tiempo concreto que otros; y, al mismo tiempo, suponen que hacer varias cosas a la vez tiene beneficios a largo plazo. Esto, según los autores del artículo, los convierte en “irrealistas” y poco eficaces en los cálculos de tiempos. Los impuntuales serían, en realidad, personalidades de tipo B; grupo que designa a las personas despreocupadas y con tendencia a ver el todo y no perderse en detalles insignificantes; esto, claro está, al mismo tiempo que hace ver un futuro lleno de posibilidades, genera problemas en el presente más o menos graves según la importancia que el entorno le de a la puntualidad.

FUENTE: ABC