El religioso abusaba de estos niños que asistían a la iglesia que él presidía, porque “así evitarían que Dios arremetiera en contra de sus familiares”.

El pastor evangélico de la iglesia “Resurrección de Cristo”, Franklin Geovanny Cabrera, recibió una condena ejemplar de 136 años de prisión por haber violado a cuatro menores, acusado de ocho delitos de violación especial en contra de ellos, según dictaminó la Sala I del Tribunal de Sentencia de Tegucigalpa, Honduras.

El religioso les decía a los niños que “Dios le había revelado que algo malo le iba a suceder a sus familiares y que para evitarlo tenían que ‘tener un acercamiento del cuerpo a través de relaciones sexuales con él, a lo que los niños accedieron para evitarles, según la inocencia de ellos, desgracias y males mayores a sus familias'”, según reza el fallo revelado por la Agencia EFE.

Este hombre de 48 años de edad había sido capturado en enero de 2014 por las denuncias de los familiares de las víctimas; acusaciones que fueron confirmadas por la Fiscalía de ese país por los hechos sucedidos en 2004, 2005, 2009 y 2012.

Este pastor evangélico cumplirá su condena en la Penitenciaría Nacional, principal cárcel de este país centroamericano.