Como si no fuera suficiente con nuestros propios delincuentes, también nos están llegando de afuera.

Ayer 2 de febrero fue detenido James Tre Cole (24 años), ciudadano norteamericano, requerido en su país por robo a mano armada e intento de homicidio. Gracias a la colaboración entre las autoridades de ambos países, Migración Colombia, puedo llevar a cabo el arresto y posterior expulsión del país de mister Cole. 

James Tre Cole, aunque era inmigrante ilegal en Colombia, estaba muy juicioso estudiando idiomas, en la universidad de Medellín y se encontraba en el barrio el Poblado al momento de su detención. Esto me pone a pensar mucho, pues la peor fama la tienen los mochileros extranjeros, que habitan los hotelillos más económicos de la ciudad. Las chicas y los ciudadanos del común, nos sentimos más seguros si estamos frente a alguien que vive en buen barrio y tiene pinta costosa. Ojo, señores. Ya es hora de trascender nuestras elitistas costumbres y tratar de ir más allá de la apariencia. El caso de Rafael Uribe Noguera, confeso asesino de la niña indígena Yuliana Samboní, nos deja en claro que no existe estrato, ni educación, ni país, ni dinero suficiente para apagar la maldad que algunos seres humanos desarrollan.

Reflexión: Las apariencias engañan y son precisamente lo más peligrosos quienes mejor se disfrazan.