El Municipio de Nariño, dice nunca más al conflicto armado

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Con actos conmemorativos y de memoria histórica, los habitantes de Nariño (Antioquia) volvieron a hacer catarsis colectiva por la toma de las Farc ocurrida hace 18 años con un objetivo: Que nunca más se repita.

Con ese fin centenares de personas asistieron a una ceremonia eucarística y luego marcharon hasta el parque principal, uno de los referentes del pueblo que fueron destruidos por un carrobomba activado por los insurgentes.

Con presencia del alcalde local y un delegado de la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas se rindió homenaje a las 16 víctimas mortales del ataque, entre civiles y policías, al tiempo que se condecoró a tres agentes sobrevivientes.

Otro de los momentos especiales de la conmemoración fue el acto de memoria en el que las manos de los nariñenses se plasmaron sobre el mural del nunca más, como denominaron al espacio que resignificaron como un compromiso en contra del conflicto armado y a favor de la paz.

La incursión de los frentes 9 y 47 de esa guerrilla, entre el 30 de julio y el 1 de agosto de 1999, es para su gente la mayor tragedia provocada por el conflicto armado en este municipio del Oriente antioqueño.

Durante la toma, las Farc activaron un carrobomba, lanzaron cilindros y morteros contra la Alcaldía, la Policía y viviendas ocasionando graves daños materiales en cuatro cuadras a la redonda. Tras la violenta incursión se desplazó cerca de la mitad de la población, que pasó de 18.000 a 9.000 habitantes.

El periodista Oscar Morales, oriundo de Nariño, recordó que “durante los 3 días de toma los nariñenses estuvimos escondidos debajo de las camas, metidos en las bodegas o bajos de las casas buscando no ser alcanzados por las balas, los morteros o las esquirlas de las detonaciones”.

Un mes después, agrega el comunicador, “con el retiro de la fuerza pública la guerrilla se instaló un año dentro del pueblo a ejercer control y autoridad. Una vez más quedábamos a merced de las Farc, pues esa situación nos obligó a convivir con nuestros verdugos”.