En pasados días el portal El Fichero, a través de su columnista Juan David Lopez Morales, publicó un informe donde se muestra el consumo y la demanda de la oferta cultural en la ciudad. Por su relevancia nos tomamos el atrevimiento de compartirlo.

De las principales ciudades del país, Medellín es en la que menos gente participa de actividades culturales o deportivas, según el Informe de Calidad de Vida (2011-2013) de la Red de Ciudades Cómo Vamos. Este dato es preocupante, teniendo en cuenta que, después de Bogotá, Medellín es la ciudad con mayor inversión per cápita en cultura.

Según los datos del informe, en 2013 Medellín invirtió 152.439 millones de pesos en deporte y recreación, siendo la mayor inversión en el país por encima de Bogotá. En cultura fueron 99.931 millones de pesos, después de Bogotá, que invirtió $ 146.478 millones. Según Maria del Rosario Escobar, secretaria de cultura ciudadana, la inversión de la administración de Aníbal Gaviria en cultura asciende a los 400 mil millones.

 

Participación de los medellinenses en eventos culturales:

60,4 %

Consumo-Cultura

 

Participación de los medellinenses en eventos deportivos

68,6 %

Consumo-deporte

Gráficos del Informe de Calidad de Vida. Página 89.

¿Por qué no consumimos la oferta cultural que tenemos?

El problema no parece ser de opciones y alternativas. El 74 % de los encuestados se mostraron satisfechos con la oferta cultural de la ciudad. Entonces, ¿por qué la gente no asiste?

El año pasado trabajé en una corporación cultural teatral de la ciudad asentada en la zona nororiental, la de menor consumo cultural de Medellín según el informe Medellín Cómo Vamos. La preocupación por la poca asistencia a la programación de sala era un dolor de cabeza de cada semana.

Si creíamos que el problema era económico, establecíamos algún valor alternativo o hacíamos eventos de entrada libre. No funcionaba. Si creíamos que el problema era de difusión tratábamos de fortalecer las estrategias de comunicación, aún cuando significara gastar dinero que no se tenía.

Lo que el Informe pone en cifras es en realidad una preocupación de todos los días para quienes trabajan en el sector cultural. Además, la alta inversión del Municipio en la última década ha generado una dependencia cuyas consecuencias negativas todavía no son muy claras. Pero hay que decirlo, sin esa inversión, la oferta cultural de la ciudad estaría muerta.

Trabajando en el sector aprendí que se trata de un problema estructural, que todas las instituciones de la ciudad pasaban por situaciones parecidas, incluso aquellas de larga trayectoria y trabajo reconocido.

Aunque es cierto que el factor económico es determinante, por razones como la movilidad o el pago por ver espectáculos, no es el único. La ciudad no ha solucionado las razones que generan hostilidad al aprovechamiento del tiempo libre. La posición de mucha gente, mucha de ella joven, es que lo que gastan visitando un museo o un teatro lo pueden gastar en otras cosas. Claro, si no se satisfacen las necesidades básicas, el acceso a opciones de esparcimiento pierde importancia.

Pero también hay razones para creer que los patrones de consumo de la ciudad, más allá de las necesidades insatisfechas, tampoco ayudan. Y no hablo solo del alto consumo de alcohol que caracteriza a la ciudad.

Justo esta semana El Colombiano informó sobre el aumento que han reportado los cines por concepto de taquilla en todo el país, de 258 mil millones en 2010 a 384 mil millones en 2014.En estos cinco años la asistencia a cine aumentó en un 38,2 %.  Esto pese a que cada vez es más fácil acceder a películas piratas o en línea. Así, el problema de los consumos culturales no parece poderse reducir a lo económico.

Es positivo el aumento de consumo de cine, además es sintomático de las preferencias que se van configurando en nuestras crecientes ciudades. El factor preocupante es este: el negocio del cine es privado casi en su totalidad, las ganancias son para unos pocos. Mientras tanto, los espacios culturales locales, apoyados con dinero de todos, se están quedando vacíos.

 

Una ciudad que lee muy poco

Otro dato que arrojó el informe de la Red Cómo Vamos indica que Medellín es una de las ciudades donde menos se lee. Apenas el 17,5 % de los encuestados manifestó haber leído por lo menos un libro en 2013. En los extremos están Cartagena -46,5 %- y Yumbo -5,2 %-.

Consumo-lecturaGráfico del Informe de Calidad de Vida. Página 88.

Según Medellín Cómo Vamos, solo el 16 % de encuestados leyó algún libro en 2014. El 33 %, un tercio de la muestra, dijo no haber participado de ninguna actividad cultural.

En este aspecto el Informe es claro al señalar que es un problema nacional. Citando cifras deEl País de Cali, afirma que Colombia es uno de los países que menos lee en el hemisferio.En promedio, los colombianos no leemos más de dos libros al año. En Chile y Argentina el promedio es cercano a los cinco libros. Más lejos estamos de alemanes y noruegos, quienes pueden leer hasta 17 libros al año.

Las políticas tendientes a fortalecer la educación se deben mirar y evaluar en el mediano y largo plazo, pero en Medellín ya es hora de preocuparnos por la falta de resultados. La cultura de la ciudad debe crecer tanto o más rápido que la modernización física.

Fuentes:

El público no corresponde a la inversión en recreación y cultura – El Colombiano

Asistencia a cine creció 38,2 % en cinco años – El Colombiano

Informe de Calidad de Vida Comparado en 14 Ciudades de Colombia – Red de Ciudades Cómo Vamos

 

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