Estar rodeada de grandes zonas boscosas, tener un agradable clima tropical, contar con abundantes fuentes de agua y flora, además de gozar de una posición geográfica privilegiada, son factores que convierten a Medellín en el refugio perfecto para un sinnúmero de aves residentes y de paso.

Según Ana María Castaño, presidente de la Sociedad Antioqueña de Ornitología (SAO), en el mundo hay alrededor de diez mil especies de aves registradas, de las cuales 430 viven en el valle de Aburrá, es decir, el 4,3 por ciento de esta población surca los cielos de la capital antioqueña.

 “Somos la ciudad con más especies de aves en el mundo, por eso la SAO inició el festival ‘Medellín Capital Mundial de las Aves’, un evento de ciudad que tiene lugar cada año en el mes de noviembre, en el cual hay diversas actividades y que tiene como objetivopromover la sensibilización y conservación de la biodiversidad de Colombia a través de un festival dedicado a las aves”, comenta Castaño.

Esta biodiversidad atrae a ornitólogos y amantes de las aves del país y el mundo entero, quienes buscan observar esta fértil fauna alada. Ese es el caso del biólogo David Anderson y su esposa, Karen Hadley, una pareja de norteamericanos provenientes de Washington, apasionados por las aves, la naturaleza y el territorio colombiano. Ellos han viajado nueve veces a Colombia, en la búsqueda de aves.

“Lo que más nos gusta de este país es la facilidad que tenemos para viajar. Cosa que no pasa en otros países de Latinoamérica; además, la cantidad de aves es impresionante”, cuenta Anderson. La pareja ha estado en Mitú, Magdalena, Santa Marta, ahora Medellín, y después se dirigen al municipio antioqueño de Jardín.

Además de las aves que están en el territorio, a la colección se les deben añadir las especies migratorias, que entre octubre y noviembre llegan a la capital antioqueña con el fin de encontrar un lugar de descanso y alimentación para seguir su éxodo hacia el sur del continente.  (Lea también:  El rincón salvaje de Medellín)

Fácilmente puede verse en el lago del parque Norte, nororiente de la ciudad, un águila pescadora sacando peces de este lugar. También pueden verse gavilanes y especies más pequeñas, como reinitas y cardenales provenientes de Norteamérica.

Para el profesional de Gestión en Ecología y Turismo de la Universidad de Antioquia Edwar Guarín, algunos de los mejores sitios para realizar birdwatching (avistamiento de aves) en Medellín son el Jardín Botánico Joaquín Antonio Uribe, el parque Norte y cada uno de los siete cerros tutelares; sin embargo, no descarta los parques y universidades, que cuentan con buena cantidad de árboles.

En las afueras de la ciudad, las mejores opciones son: el alto de San Miguel y La Romera, al sur del valle de Aburrá; el parque Arví y la reserva San Sebastián la Castellana, al oriente.

Guarín agrega que “la observación de aves requiere de tiempo y paciencia, ya que depende de las condiciones del clima; si uno puede avistar aves todo el día sería lo ideal, pero las horas más indicadas y recomendadas son la primeras de la mañana, entre las 5:30 y 10 a. m., y en la tarde, entre las 3 y las 6 p. m.”.

Además, recomienda respetar el entorno natural, evitando generar impactos negativos, y llevar una vestimenta adecuada y elementos como binoculares, guía de aves del sitio o de Colombia, libretas de campo y, de ser posible, una cámara fotográfica para hacer los registros.

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Fotografía y Texto:  Periodico El Tiempo.  Guillermo Ossa.