VIOLENCIA Y RIÑAS, LOS MALES URBANOS. ASÍ SE ‘RAJAN’ LOS PAISAS EN CONVIVENCIA.

La violencia intrafamiliar y las riñas son LOS PRINCIPALES PROBLEMAS EN MEDELLÍN en cuanto a convivencia

Según estadísticas del Sistema de Información para la Seguridad y la Convivencia, entre enero y agosto de este año se presentaron 2.772 casos de violencia intrafamiliar en Medellín y 37.590 de riñas en el mismo periodo de tiempo.

Paula Marcela Álvarez, líder del programa de la Unidad de Convivencia Ciudadana de la Secretaría de Gobierno y Derechos Humanos, explicó que la violencia intrafamiliar afecta aproximadamente a 13 de las 16 comunas de la ciudad y solo el 20 por ciento de los casos son reportados.

“Otra es la violencia interpersonal y cotidiana. Tenemos actos de consumo de sustancias psicoactivas en sitios públicos, uso inadecuado del espacio público, riñas, incremento de los conflictos entre vecinos, intolerancia y discriminación”, dijo Álvarez.

A estos dos ‘males’ de convivencia en Medellín, se les suma el ruido, tanto de los establecimientos con venta y consumo de licor como los emitidos desde las viviendas.

Éstos problemas también aparecen en un estudio realizado por la Alcaldía a través de unos diagnósticos para la implementación de los planes locales de seguridad.

“También hay una problemática en el uso responsable de mascotas y la apropiación indebida del espacio público, sobre todo cuando las aceras son utilizadas para actividades distintas a permitir la movilidad del peatón, como ocurre con los talleres mecánicos”, dijo Álvarez.

En toda las comunas y corregimientos de la ciudad hay promotores locales y gestores de convivencia que recorren todas las zonas y a los que también se puede acudir en casos como una problemática con un vecino, entre otros. La mejor opción es ir a la inspección de Policía más cercana. De esto hace parte la Unidad de Convivencia que tiene un grupo de 50 personas que realiza labores de convivencia.

Hace falta más labor con el ciudadano

El espacio público es, para Hernán Darío Gil, docente del Centro de Humanidades UPB, la principal problemática de convivencia en la ciudad.

También el alto nivel de las riñas, la idea de ser individualistas y el hecho de no entender que “cada uno es actor de la ciudad. Entregamos eso a un tercero y lo llamamos político”, dice el docente.

Para el docente, otra de las causas de la intolerancia es la educación: “nos enseñan a hacer y no a pensar sobre la realidad en la cual podemos vivir”.

El experto enfatiza que hay equivocación al tener una ciudad pensada desde la seguridad y “nos están pensando con la categoría del premio-castigo” y agrega que se le restringe mucho al ciudadano.

Por: DAVID CALLE ATHEHORTÚA

Diario ADN

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