Por: Mateo Valencia Atehortúa. @mavaat

Según la senadora Viviane Morales, una pareja homosexual no puede adoptar porque no sería una familia “óptima”, es decir, aquella que está conformada por un padre y una madre.

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Habrá que recordarle a la senadora que su afirmación deja por fuera a la mitad de las familias colombianas, donde la mayoría de nuestros niños se crían sólo con su madre o sólo con su padre, en la mejor situación. Cuando no, es porque estos niños son criados por los abuelos, por una tía, por un primo o por nadie. Colombia es un país en guerra, Senadora. Colombia es un país de huérfanos y usted acaba de meter en el bulto de familias no aptas a la mitad de la población.

También resulta ofensivo con todas aquellas mujeres que a punta de esfuerzo, de tesón, crían a 3 muchachitos que un irresponsable dejó a su suerte, o que la guerra se lo llevo de su lado con jalones de sangre. También resulta ofensivo, Senadora, incluso anticonstitucional, que las mayorías por ser mayorías puedan aplastar los derechos de las minorías sólo porque no cumplen con sus cánones religiosos y recalcitrantes. Pero no la culpo, senadora, y no se preocupe que no está sola. Tiene detrás a millones de colombianos que piensan con la literalidad de la biblia cuando les conviene.

Razón tenían en afirmar que la sociedad colombiana no está preparada para afrontar este tipo de medidas. Los políticos en este país la tienen clara:están gobernando en un territorio plagado de idiotas, de mal educados. El fallo que acaba de dar la Corte confirma lo anterior. Los colombianos no estamos al nivel para darnos cuenta de las obviedades. Por lo menos está vez no fueron hipócritas y tuvieron la valentía de decirnos brutos en la cara. Algo se les abona.

Lo verdaderamente increíble, es pensar que en Colombia todavía se esté discutiendo si en realidad todos los humanos somos iguales ante la ley. O si por el contrario, como dijo la senadora Claudia Lopez, deberíamos quitarnos la careta y legalizar la discriminación.

En los últimos cinco años el número de niños adoptados en Colombia pasó de 3.058 en 2010 a 1.148 en 2014, una reducción del 62%. Los más de 106.000 niños y adolescentes en proceso de restablecimiento de sus derechos, que reporta el Instituto de Bienestar Familiar, por lo pronto, tendrán que esperar. Ojalá no sean muchos años, pues cuando cumplen la mayoría de edad son retirados del programa y abandonados a su suerte. ¿Qué dirá la biblia al respecto?