Ver el Valle de Aburrá con otros ojos. Verlo desde las alturas, a bordo de una telecabina que se eleva 198 metros. Descubrir una ciudad se extiende a sus laderas y cómo en ellas viven miles de personas que también son parte de una Medellín llena de contrastes. Esa es una experiencia que se puede vivir a bordo del nuevo metrocable Línea H que llega hasta la estación Villa Sierra.

Nadie ignora que este barrio vivió días difíciles, que se hizo tristemente célebre en el mundo a raíz de un documental que muchos quisieran olvidar.

Pero por estos días, nuevas narrativas comienzan a construirse desde una perspectiva más amable, narrativas en las que se cruzan las 44 cabinas de la línea H.

El metrocable línea H, con una extensión de 1,4 kilómetros, comienza su recorrido en la estación Oriente, que sirve de transferencia entre el tranvía de Ayacucho y el nuevo cable aéreo, el cuarto en Medellín después de la línea k de Santo Domingo, la línea J de San Javier y el cable turístico Arví.

Comienza el ascenso a Las Torres, la estación intermedia de la Línea H, en la que el cable realiza un giro de 55,6 grados que representó un verdadero desafío, un giro que las cabinas realizan sin dificultad.

En la parte baja de la estación, se puede observar a los niños jugando microfútbol en la nueva cancha que hace parte de las adecuaciones del proyecto.

La panorámica de la ciudad se va ampliando. Quienes viajan por primera vez en el cable, no pueden dejar de sorprenderse con la vista de todo el Valle de Aburrá y su contraste de ladrillo y montañas. A lo lejos se puede observar el edificio Coltejer, símbolo de la pujanza antioqueña. El Coltejer es también uno de los edificios emblemáticos de ese centro que para Ramiro Espinosa, vendedor de chance y habitante de Villa Turbay, es ahora más accesible. Él, al igual que muchos de los vecinos de La Sierra, Villa Liliam, Villa Turbay y San Antonio Las Torres, disfrutan desde hace más de un mes de este nuevo medio de transporte que ya comienzan a sentir como propio.

“El servicio es excelente. Es lo mejor que ha habido acá en La Sierra. Después de tanta violencia, es una bendición que el señor nos mandó para este barrio. Estamos en la gloria, ha sido un cambio total”, afirma Espinosa al ingresar a la estación Villa Sierra.

La estación Villa Sierra fue llamada así porque está ubicada en el límite de Villa Turbay y La Sierra, dos barrios que en el pasado estuvieron enfrentados y en los que hoy se respiran aires de convivencia.

UN NEGOCIO CON FUTURO

Hace cuatro meses, Juan Carlos Ramírez tuvo una corazonada. Al ver todo el movimiento que se generaba con la construcción de la estación Villa Sierra, pensó en montar una tienda a unos cuantos pasos. Aún no tiene nombre, pero está bien surtida. Neveras con gaseosa, mecatos, abarrotes y productos básicos se encuentran milimétricamente organizados en sus mostradores. El espacio es limpio y organizado. Todo parece estar en su sitio.

“Puse este negocio con la expectativa del cable. Generalmente las estaciones se vuelven centros de comercio”, explica Ramírez. Las ventas han ido en aumento y le ve futuro al negocio. Aunque no es habitante de La Sierra, conoce el barrio y ha trabajado allí por 25 años. Aún recuerda la época del miedo y el estigma que rodeo a la gente de la zona. Por eso, hoy se siente esperanzado.

“La llegada del cable ha sido importante para la gente porque mejora el entorno, el aspecto del barrio. El solo hecho de que vengan extranjeros y que cuando se hable de La Sierra sean temas distintos a la violencia, es muy positivo para todos”, afirma el comerciante.

Recuerda que unos días atrás, un grupo de turistas norteamericanos subió en el Metrocable y estuvo de visita en su tienda, terminaron en rumba y baile. “La diferencia es del infierno al cielo”. Un cielo adornado con el paso constante de las cabinas del cable.

LAS DELICIAS DE YASMÍN

Con orgullo saca la réplica de una de las cabinas que le entregaron el pasado 17 de diciembre durante el evento de inicio de operación comercial de la línea H, el cual tuvo entre sus asistentes principales al ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Jean Marc Ayrault.

Ese día, Yasmín fue una de las invitadas especiales. “Me sentí muy bien, me mandaron una invitación. Estaba en primera fila, era un sueño, no lo podía creer”.

Yasmín Villalobos no solo es la dueña de la Cafetería y Delicias Villa Sierra, sino que administra un hogar comunitario donde atiende a 13 niños.

Desde que comenzaron la construcción de línea H, montó esta cafetería en el garaje de su casa, en la que vive hace 18 años. Al comienzo, su clientela estaba compuesta en su gran mayoría por personal de la obra, hoy, cuenta además con turistas y visitantes que vienen a conocer el nuevo cable Línea H. Por su emprendimiento y su rol en la comunidad, fue quien los representó en el evento.

De la mano del ministro Ayrault, el gobernador de Antioquia, el alcalde de Medellín y el gerente del Metro, recibió la réplica en miniatura de la cabina que hoy guarda como un tesoro.

Sus tres hijos también se han beneficiado del servicio del cable, pues se desplazan a trabajar y a estudiar con mayor agilidad en este nuevo medio de transporte. Por eso, ella siente que la Línea H es muy positiva para todo el barrio.

En su cafetería no hay letrero aún, pero ya lo tiene listo. Muy pronto va a instalarlo. Quienes han pasado por allí, alaban la sazón de sus almuerzos, sus desayunos bien cargados y la delicia de las comidas rápidas que ella prepara.

FRANCIA, UN VOTO DE CONFIANZA POR MEDELLÍN

El gobierno francés fue uno de los principales aliados del proyecto tranvía de Ayacucho y sus dos cables complementarios, ya que la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), prestó US$250 millones al Municipio de Medellín para la construcción del proyecto.

Uno de los más altos representantes del gobierno de este país, el ministro de Relaciones Exteriores Jean Marc Ayrault, estuvo entre los invitados al inicio de operación comercial de la línea H.

Se mostró cercano e interesado por conocer diferentes aspectos de la construcción y puesta en marcha del tranvía y de la Línea H.

Ayreault destacó a Medellín como una ciudad referente en materia de movilidad sostenible no solo en Colombia, sino en América Latina. “Fue la primera ciudad en el mundo en poner en servicio, en el 2004, un teleférico para el transporte urbano de pasajeros”. Para él, lo más significativo de estos sistemas de transporte es que conectan a los habitantes de los barrios periféricos con el resto de la ciudad, generando inclusión social.

El ministro felicitó a Medellín y al equipo Metro por haber puesto en marcha este proyecto que contribuye a la movilidad sostenible en la región.

Metro de Medellín