Varios estudios citados por la la conferencista motivacional Sarah Kovac así lo aseguran.

Un informe de la conferencista motivacional Sarah Kovac, que fue reproducido por la cadena CNN, cuestionó la forma cómo muchos padres educan y forman a sus hijos.

Ante la constante pregunta sobre la disciplina de los menores, Kovac alertó que los castigos físicos en realidad pueden alterar el cerebro.

No sólo por el “trauma” que eventualmente se le pueda ocasionar al menor de edad, sino también literalmente porque puede llevar a tener menos materia gris en el cerebro.

“Exponer a los niños al CCS (castigo corporal severo) puede tener efectos perjudiciales en las trayectorias del desarrollo de cerebro”, se concluyó en un estudio de 2009 transcrito por Sarah Kovac.

De acuerdo a los investigadores citados por ella, los niños a los que habitualmente les daban nalgadas tenían menos materia gris en ciertas áreas de la corteza prefrontal que fueron vinculadas con la depresión, adicción y otros trastornos mentales de salud.

Es así como también concluyeron que hay “correlaciones significativas” entre la cantidad de materia gris en estas regiones del cerebro y el rendimiento de los niños en una serie de pruebas.

Ahora surge la pregunta sobre si hay correlación entre el castigo corporal y el posible daño cerebral a los niños.

Los estudios científicos

En un estudio de 2010 publicado en la revista Pediatrics se encontró que las nalgadas frecuentes; más de dos veces en el mes anterior, en un niño de tres años se vinculaban con un mayor riesgo de niveles mayores de agresión a los niños cuando este tenía cinco años.

En otro estudio, de la revista Journal of Aggression, Maltreatment and Trauma, se encontró que el castigo corporal repartido por la madre estaba relacionado independientemente con una reducción de la capacidad cognitiva relacionada con otros niños. El castigo corporal tenía el mayor efecto en los niños de entre cinco y nueve años.

“Mientras más materia gris tengas en la parte de toma de decisiones y procesamiento de pensamientos de tu cerebro (la corteza prefrontal), mejor es tu capacidad de evaluar recompensas y consecuencias”, escribieron los autores de un estudio de 2011 que apareció en la revistaJournal of Cognitive Neuroscience.

El Espectador | 24 Jul 2014