El argentino no pasa sus mejores días al frente de la Selección Colombia ¿Llegó el momento de cambiar de aire?

Colombia hoy está por fuera del Mundial de Rusia 2018. Los malos resultados y sobretodo el mal juego por fin se hacen evidentes en la tabla de posiciones.

Si bien Pekerman no es el que sale a la cancha a jugar todos los partidos, si es el que elige quiénes van a la convocatoria y quiénes van a cada partido. El sistema de juego, la táctica y el planteamiento para cada rival. Pues bien, lo que alguna vez nos arrancó lágrimas de alegría por los buenos resultados, hoy nos dan ganas de llorar.

Y es que José no viene siendo el mismo desde un tiempo para acá. Después del Mundial se esperaba una buena Copa América en Chile y se fracasó. Un año después, en la Copa Centenario, logró un decoroso tercer puesto, a pesar de no jugar bien.

Y en las eliminatorias, quizá donde más se ha notado el mal juego de Colombia, Pekerman no ha despertado de la pesadilla que se convirtió armar el equipo para cada partido. Retiros, lesiones y el mal presente de la mayoría de los jugadores, han hecho aún más difícil la tarea para el profe.

Pero lo que sorprende es ver la impotencia de Pekerman en cada partido, los cambios no le salen bien, la formación la termina cambiando durante el partido varias veces y su obstinada forma de aceptar sus errores, dan muestra de que el argentino ya no es el mismo y que su carrera como técnico de Colombia va en debacle.

No es el momento de cambiar de técnico, por supuesto. Pero el que debe cambiar la actitud y la forma de leer los partidos es el propio entrenador. A Colombia se le nota su mal juego por el presente de los jugadores, pero también se le nota un limbo futbolístico por la táctica con que sale en argentino.

Quedan 6 partidos para conseguir el anhelado cupo a Rusia 2018 y un año más que complicado para Pekerman y la Selección. Si no se cambia la actitud y si el profe no deja la terquedad a un lado con las cosas que no le funcionan, tendríamos que ver el Mundial por televisión, porque el camino es más que complicado.

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