Jacobo‘Jacobo’, un héroe de cuatro patas, fue despedido con todos los honores por sus compañeros de batalla del Cuerpo Oficial de Bomberos de Colombia, luego de tomar la decisión de sacrificarlo debido a un tumor en el hígado.

Jacobo, que   llegó a la estación en el 2007, ya se había enfrentado con la muerte varias veces. No solamente por un tumor en el colon que desarrolló en sus primeros años de vida, del cual se salvó milagrosamente, sino por su trabajo como el único can certificado internacionalmente para desempeñarse como perro de búsqueda en catástrofes.

Sin embargo, y tras enfrentar duras batallas,   Jacobo les dio la cara por última vez a sus compañeros. El fiel perro  se paró frente a la entrada principal del complejo rodeado por nueve bomberos, que conformaron una doble fila para rendirle homenaje. La sirena sonó y se oyeron cuatro campanazos. En un carro de la estación –una cinta morada atravesaba el parabrisas–, llegó hasta el consultorio.

En la camilla del consultorio, un joven pero experimentado veterinario le aplicó un sedante en una de las macizas patas. Lo peor vino después.

El doctor tomó su pata izquierda y, ante los ojos de tres bomberos más, que rodeaban su cuerpo extendido, lo inyectó.

El medicamento terminó con el sufrimiento que lo aquejaba desde hace 15 días, por un tumor en el hígado, similar al que había sentido en sus primeros años de vida, cuando lo tuvo en el colon. En ese entonces, se salvó milagrosamente.

Este sábado, Jacobo, el heroico perro bombero, será llevado a un cementerio especial, en el norte de Bogotá.

Confirmado.net/El Tiempo.com