Ismael Enrique Arciniegas por 72 años fue un hombre de bien, un ser “maravilloso” como  lo califica su hijo, un padre ejemplar amado por su familia y respetado por sus conocidos.

Da mucha tristeza pensar como una persona así termina siendo el primer colombiano ejecutado en China por narcotráfico.

¿Cómo puede ser que toda su vida de sacrificios y de empeño por vivir correctamente, dé un vuelco tan dramático ante una decisión equivocada? ¿Y quién no comete errores? a Ismael solo le falló un instante de buen juicio, un minuto pensar en las consecuencias y decir no. Sin embargo, para algunos no hay segundas oportunidades, no hay chance de resarcir el error, no hay piedad. ¿Si se la merecía? no me queda la menor duda, pero las decisiones no siempre tienen el mismo punto de vista, y en su soberanía, el gobierno de China envía un mensaje implacable a quienes se atrevan a romper su ley. China es autónoma en su legislación y para ellos este delito es equiparable al de asesinato, pues la droga puede ocasionar la muerte. Desde el 2010 se han ejecutado en ese país ciudadanos de Canadá, Corea del Sur, Filipinas y Reino Unido.

Juan Josè Herrera Hijo de Ismael
Juan José Herrera, luego de conocer la noticia de la ejecución de su padre. Foto AFP

Cualquier consideración en este punto queda muy difícil de justificar cuando pensamos en toda la tragedia, desintegración social, violencia y devastación que este mal ha provocado en nuestro país. En el fondo de nuestra conciencia, mucho quisiéramos que la justicia colombiana actuara con la misma severidad. Y no solo ante el narcotráfico, sino ante delitos como la corrupción; pero recordar que el 90% de los crímenes en Colombia queda en la impunidad (1), que en este país existen carteles de falsos testigos imputándole delitos a personas inocentes y que aquí los sobornos son hábitos legados de nuestra poderosa y tradicional clase política, hace que el solo pensamiento de la pena de muerte en Colombia, sea ridícula. Y es que también nos llenamos de rabia de ver como hay delincuentes de todos los niveles, que hacen daño durante toda su vida, van y vienen de las cárceles y ni siquiera han sido llevados al crimen por necesidad o falta de oportunidades sino por ambición, egoísmo y, porque prácticamente, ni quieren ni les importa hacer algo productivo por la sociedad. Muchos de ellos jamás llegan ni siquiera a conocer las cárceles, pues la condena la pagan en la comodidad de sus casas.

Ismael tenía méritos suficientes para ser recordado como un buen hombre, no como el primer colombiano ejecutado por narcotráfico. La vida le costó $15.000.000 que le iban a pagar por el trabajo y que, según las palabras de su hijo Juan José Herrera, ni siquiera su familia disfrutó: Cometió un solo error y lo pagó con su vida. “En el año 80 empezó a escribir un libro sobre el flagelo del narcotráfico (…) y se involucró con cierto tipo de personas” que lo llevaron a tomar “una decisión equivocada”, Recordó su hijo. Tal vez pensó que a su edad ya no tenía nada que perder. Pierden los que estaba influenciados por su presencia, pierden los que lo pierden a él y que querían tenerlo en su vida muchos años más.

Tal vez la tranquilidad de tantos años de buen vivir, de educar a sus hijos en valores y de tener la conciencia limpia, hizo que Ismael sintiera que iba al “cielo” a reunirse con el resto de sus familiares fallecidos. “La vida es una comedia y esta comedia se acabó. Doy gracias a Dios por la familia que me permitió tener. Mucha tranquilidad. Bendiciones. Me voy al matarile”. “Me voy feliz”, dijo a su hijo, con quien no pudo hablar por siete años.

Escucha: Audio: Conmovedora despedida de Colombiano ejecutado en China

Solo queda una reflexión que llega a convertirse en súplica: señores por favor, no jueguen con sus vidas. No vale la pena por ninguna cantidad  de dinero tomar el riesgo. Tras un condenado que paga por su delito hay toda una familia condenada al sufrimiento, como ellos. Sí, la situación económica apremia, pero piense que quizás, luego de pasar por esta terrible experiencia, la familia de personas como Ismael, hubieran preferido vivir sin las cosas que para nosotros son tan indispensables, y que al final, entendemos que son solo bienes superficiales, sin valor real. Tal vez viviendo en un barrio pobre, estudiando en escuelas públicas, vistiendo ropa sencilla, y tomando el metro para ir al trabajo, pero con la felicidad de ver a su ser querido llegar a casa todas las noches a compartir una cena, puede que limitada, pero en familia, y con la paz que puede dar dormir con una conciencia limpia.

 

Juan José Facebook
Juan José Facebook
1- http://www.eltiempo.com/politica/justicia/impunidad-en-colombia/16115768

Ver también: Un nuevo sismo se presenta en Antioquia

El Área Metropolitana declaró alerta Naranja para hoy martes por mala calidad del aire