Investigaciones resaltan el valor de estas plantas, que se pueden conseguir fácilmente.

En entrevista para el programa “Sanamente” de Caracol Radio, Susana Fiorentino, Bacterióloga con Doctorado en la Universidad de París y Directora de Inmunobiología de la Facultad de Ciencias de la Universidad Javeriana de Bogotá, ha realizado estudios con el Dividivi y el Anamú sobre bacterias y animales, destacando excelentes resultados, para pasar así a las pruebas en humanos próximamente.

De un lado, el Dividivi, cuya planta es la más avanzada en investigación, tiene compuestos como los polifenoles, cuya mezcla funciona diferente que en otros productos como la cerveza o el vino, ya que es derivada del ácido gálico, cuya interacción hace que la célula tumoral se muera por apoptosis, es decir, “muerte programada”; genere lo que se conoce como “estrés del retículo” con una gran cantidad de radicales de oxígeno; y se induzca la degradación del DNA, haciendo que la célula se vuelva visible a la respuesta inmune.

Por otra parte, el Anamú actúa diferente al Dividivi, porque “mata a la célula de hambre”, impidiendo que la misma se coma el azúcar, dañando a su vez la cadena respiratoria que tiene la mitocondria; es decir, le quita el “combustible” que necesita la célula tumoral para vivir.

Cabe destacar, que en el mercado mundial ya existe la venta masificada de la Cúrcuma, planta proveniente de la India, que ya se cultiva en Antioquia, y se procesa para adobo de carnes. Esta planta también ha sido promovida médicamente por sus efectos anti-cancerígenos, evitando el desarrollo de la enfermedad.