Conoce nuestra historia. La historia no contada de los Paisas. En este artículo encontraras  un pequeño documento con varios abre-bocas de capítulos escritos por el autor del libro EL PAISA Y SUS ORÍGENES, con el fin de que las personas se vayan enterando del tema del libro y conozcan mas acerca de la historia Paisa y nuestro origen. Algunos párrafos están escritos tal como lo escribieron los cronistas, en un español viejo, que a simple vista parece mala ortografía y se encuentran entre comillas “”

EL PAISA Y SUS ORÍGENES.‏
(ABREBOCAS)

CAPÍTULO 41

Cieza empieza a distinguir por la fisonomía variados Indígenas en el suroeste antioqueño, diferentes a los que había visto en Urabá y en el Valle de Nore (Frontino), aunque en la región de Iraca encontró gran mezcla de Catíos, Caramantas, Finzenúes y otras etnias extranjeras tal como se ha comprobado por la Arqueología prehispánica. Cuando Cieza habla del río San Juan Antioqueño, dice: «… tiene a todas partes este valle montañas muy bravas: y passa un espacioso río por medio dél y otros muchos arroyos y fuentes donde hazen sal; cosa de admiración y hazañosa de oyr. Dellas y de otras muchas que ay en esta provincia hablaré adelante…» (Cieza p. 61). El cronista se maravilló de las técnicas de extraer la sal en Tapartó y de la gran actividad comercial de Cori (Andes). Los Caramantas tenían cultura e idioma diferentes a los Catíos, aunque fueron amigos o emparentados. Balboa fue el primero que se enteró del gran Dorado Caramanta situado entre los Departamentos de Risaralda y Chocó, ya que el cacique Panquiaco se lo había descrito a Vasco Núñez y su amante Anayansi, en mal castellano, le detalló las distancias y las dificultades que habría para llegar hasta él y le calcularon una distancia de 40 leguas hasta las minas del Páramo de Tamaná o al centro orfebre de Samarraya (Risaralda).

CAPÍTULO 42

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Como Balboa quería llegar a toda costa a las ponderadas minas de Tamaná de los Caramantas, volvió a ensayar y navegó de nuevo el río Atrato hasta Riosucio; allí le informaron que existía en Dabeiba otro gran Dorado; entonces dejando el río Atrato penetró por el río Sucio pero encontró muchas dificultades ya que los Indígenas habían huido, pero habían dejado piezas de oro para desviarlos y llevarlos a las trampas. Parece que los Españoles se asustaron porque les tocó en esa época grandes temblores y extraños ruidos bajo el suelo; peor aún, los murciélagos vampiros y las nubes de mosquitos no los dejaban dormir ni pensar en el oro; incluso, un jaguar casi mata a Balboa. Después de aguantar una tempestad que les arrebató dos canoas con el oro recogido y a sus guardianes, tuvieron que regresar, con las armas bajas pero el espíritu en alto. Como querían conseguir oro, días más tarde ensayaron de nuevo y esta vez Balboa encomendó la expedición a Bartolomé Hurtado y éste intentó subir nuevamente por el caudaloso río Atrato, pero las dificultades fueron mayores que los deseos. Después de visitar a los caciques Abenamechey y Abibeiba, regresaron a Santa María de la Antigua.

CAPÍTULO 43

Muy posible que antes de los Españoles a la región Caramanta hubieran llegado, además de los buscadores de oro, misioneros de diferentes religiones: brahamanistas, budistas, taoístas, célticos y cristianos; Arango dijo que en una tumba de 24 varas de profundidad excavada en La Popa (Quindío), «…tenía dos cajones y en cada cajón un difunto; ambos cajones tenían 4 libras de oro fino y tumbago. Entre las alhajas figuraba una cruz de doble travesaño y un poco separados uno de otro; el árbol principal tenía 8 pulgadas de longitud, largo de cada brazo 4 pulgadas, ancho de los palos atravesados y principal una y media pulgada. La cruz era sumamente bien hecha y delgada; pesó 5 castellanos…» (Arango p. 172). Por el estilo de esta cruz de oro de dos atravesaños o de Lorena, nos hace creer que pudo haber sido traída por navegantes Vikingos o por misioneros Normandos, los cuales llamaban al Nuevo Mundo Wineland. Un poco más al sur de la provincia Caramanta, en la zona de los Chancos también se han excavado tumbas extrañas, y aparentemente de Romanos y tal vez con escritos en latín, «…en Totocal, cerca de Toro (Valle), sacaron de una guaca una plancha de piedra bastante fina, que medía 8 pulgadas de diámetro, por media de espesor; en ella había unos escritos por ambos lados; las letras son de nuestro idioma, y no se sabe qué dicen ni en qué idioma o dialecto están escritas…» (Arango p. 199). Al río San Juan (Chocó), arribarían según parece muchos comerciantes del Viejo Mundo y entre ellos los Fenicios, los Egipcios y los Greco-Romanos. En algunas islas de la Polinesia aun se habla latín. También en busca de oro y mambiando coca venía gente del Ecuador y del Perú.

CAPÍTULO 44

La provincia selvática de los Caramantas limitaba por el norte con la provincia Catía de Iraca, por el sur con la de los Catíos Gorrones, y por el oriente con el río Cauca en cuya ribera derecha se albergaban los Pipintac de Pozo y los Catíos de Pácora, Salamina, Filadelfia, Neira y Manizales; los Catíos de estas comarcas se llevaban bien con los Caramantas ya que por siglos habían tenido un activo comercio «…son amigos y confederados estos y los de Caramanta; y con los demás sus comarcanos siempre tuvieron enemistad y se dieron guerra…» (Cieza p. 65). Con amigos y enemigos comerciaban sal y oro. ¿Será por eso que se encuentra cerámica Caramanta mezclada con piezas arqueológicas Catías o con la Pipintac de Pozo?; estas etnias estaban formadas por Indígenas diferentes y con idiomas y culturas distintas a las de los Caramantas de Anserma. Al suroeste de éstos vivían los Quimbayas y como nuevos invasores tuvieron enfrentamientos con todos.

CAPÍTULO 45

«…En un trabajo reciente, el investigador Chocoano Rogelio Velázquez ha hecho el análisis de algunos de los gentilicios del Occidente Colombiano, la mayoría de ellos de origen Africano. De los 88 casos estudiados por el autor, 8 pueden clasificarse como dahomeyanos, 9 como sudaneses, 4 de Guinea y 16 como originarios de áreas septentrionales como el Niger, Marruecos, Abisinia, Malí, y Senegal, 11 son clasificados como oriundos del Congo y algunos pocos como bantúes. Es decir que, según este análisis, el más completo que hasta el momento se ha hecho sobre el origen tribal africano de la población colombiana, en ésta predominan los tipos de origen septentrional y los congoleses…» (Velázquez, citado por Castrillón p.183). No es tarea fácil reconstruir la historia, ni la procedencia concreta de las etnias que aportaron esclavos a las poblaciones mineras de la Provincia de Antioquia como fueron Zaragoza, Segovia, Remedios, Santafé de Antioquia, Arma, Caramanta y a más de un centenar de minas que estaban dispersas por todo el territorio Paisa y el Chocó; se carece de registros de los encomenderos y de los capataces que manejaron Negros y además no todos llevaban cuentas claras de los esclavos. Se sabe en general que venían de Senegal, Guinea, Nigeria, Congo y Angola y de otras veinte etnias muy variadas, sin que se haya precisado su localización geográfica, ni los tipos tribales.

Capítulos 36 – 40  | Capítulos 46 – 50

Ver También 
Diccionario Paisa


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