Conoce nuestra historia. La historia no contada de los Paisas. En este artículo encontraras  un pequeño documento con varios abre-bocas de capítulos escritos por el autor del libro EL PAISA Y SUS ORÍGENES, con el fin de que las personas se vayan enterando del tema del libro y conozcan mas acerca de la historia Paisa y nuestro origen. Algunos párrafos están escritos tal como lo escribieron los cronistas, en un español viejo, que a simple vista parece mala ortografía y se encuentran entre comillas “”

EL PAISA Y SUS ORÍGENES.‏
(Abrebocas)

 

Capítulo 21

Después de haber conocido el valle de Aburrá, Robledo fundó cerca a Peque la ciudad de Antioquia. Como comentario al nombre de Antioquia, Daniel Mesa Bernal agregó: «…Preocupados por esta curiosidad histórica, se nos ha ocurrido pensar que quizá vinieron con Benalcázar y Robledo algunos soldados Sirios […], pues es sabido que durante la dominación de los árabes en España, los Sirios, primero como soldados conquistados y luego como soldados conquistadores, desempeñaron un gran papel en la conquista de la Península…» (Mesa). Posiblemente, Robledo recibió de Belalcázar, soldados de origen Sirio, para que conquistara el norte de la Gobernación de Popayán, y tal vez por eso bautizó con el nombre de Antioquia, la última ciudad del Perú, fundada cerca al poblado del cacique Pequí; después fue trasladada al Valle de Norí (Frontino). Luego este nombre se generalizó para toda la Provincia. Belalcázar posiblemente también era de origen Moro, pues así lo expresa su apellido Ben-alcázar que significa, hijo de Palacio.

Capítulo 22

Es entendible que no se halle casi información sobre las migraciones de los Moriscos o Moros a la Provincia de Antioquia; los conquistadores no quisieron compartir el oro que en ella había; el único que narra algo de ello es el historiador Campo i Rivas, nacido en Cartago (Valle). El oidor Manuel Antonio del Campo i Rivas en 1803 escribió un «Compendio histórico», relativo a la conquista y colonización; en él recogió mucha información escrita, así como la oral que existía dispersa. Al referirse al Valle de Aburrá dice: «…Según la trata de Sevilla, se trajeron para el Nuevo Reino, i otros para la provincia de Chile, bajo la partida de registro moros tornadizos o sea cristianos nuevos para vivir i poblar como queda dicho, en lugares apartados de la mar del Norte i en tierras ásperas i montuosas. A éstos les dio el mariscal la tierra de Aburrá hasta el cerro llamado de Buriticá que hoy es el límite de la Gobernación de Popayán en lo civil, porque en lo eclesiástico, hasta la ciudad de Remedios; i ellos quedaron satisfechos por ser dicha tierra la más abundante en oro que hai en todo ese dilatado continente, pues los Reales de Minas de San Jerónimo de Nóvita, el Citará, ni Santa María la Antigua del Darién, la igualan…» (Campo i Rivas, citado por Mesa Bernal p.170).

Capítulo 23

La etnia Quindo fue una población que llegó al Quindío, tal vez, después del siglo VIII d.C; no hay datos por el radiocarbono, pero se puede ubicar en la historia por medio de la arqueología comparada o por los estilos estéticos, o por su simbología ritualista. Tal vez la etnia más antigua del Quindío fue la Catía; además la que manejó más oro y latón en figuras y en poporos; éstos llegarían en el siglo VI a.C.; utilizaban la cremación y las tumbas cubiertas con lajas de piedra. La región de Montenegro tenía un gran atractivo para todas las etnias indígenas; en ella se han excavado por lo menos tres clases de hipogeos: los cajones con paredes de lajas de piedra, que tenían urnas funerarias y objetos grandes de oro; éstos pertenecieron a la etnia Catía (Gorrones); les asignaron este nombre porque utilizaban variedades de sombreros, tal como lo expresan las siguras de cerámica; posiblemente después llegó la gente de la pequeña etnia de los Quindos y más tarde los Quimbayas hicieron en la región grandes santuarios subterráneos y rectangulares; en ellos inhumaban a muchas personas como ofrendas vivas pero dopadas; en estos grandes hipogeos no se encuentran urnas funerarias con cenizas, pero sí muchas ofrendas con budas de cerámica, campanitas de tumbaga, monedas de concha y mucha osamente de los individuos que fueron exvotos vivos.

Capítulo 24

Cieza de León que conoció a los Chancos en 1538 los ubicó muy bien. «…Otra provincia está por encima de este valle hacia el Norte, que confina con la provincia de Anzerma: que se llaman los naturales della los Chancos, tan grandes que parecen pequeños gigantes, espaldudos, robustos, de grandes fuerzas, los rostros muy largos, las cabezas anchas…» (Cieza p. 91). Hay que reconocer que la arqueología todavía no ha descubierto y analizado los esqueletos humanos que confirmen este relato. La descripción de Cieza también es valedera para sus efigies. Parece que la cultura de los Chancos evolucionó en la región derecha del río Cauca al sur del Quindío y se extendió hasta la zona paramuna de la Cordillera Occidental o hasta la Serranía Los Paraguas. Cieza los encontró allí en su período decadente, cuando vivió en la antigua ciudad de Cali, que quedaría por Ansermanuevo; por eso dice que: «…A la parte del Poniente desta ciudad hazia la serranía ay muchos pueblos pobladores de Indios subjetos a los moradores della, que han sido y son muy domésticos: gente simple sin malicia. Entre estos pueblos está un pequeño valle que se haze entre las sierras: por una parte lo cercan unas montañas de las quales luego diré: por la otra sierras altíssimas de campaña muy pobladas. El valle es muy llano, y siempre está sembrado de muchos mayzales y yucales, y tiene grandes arboledas de frutales, y muchas palmeras de las palmas de los pexibaes…» (Cieza p. 95). Posiblemente Cieza se refería al valle que forma el río Las Vueltas, entre la Cordillera Occidental y la Serranía Los Paraguas al cual él llamó de Lile.

Capítulo 25

La Cultura Catía estaba ubicada en 1540, en el Cañón del Cauca desde Peque hasta el sur del Quindío y se adentraba por el occidente hasta los Valles de Nore (Frontino), Murrí y Urrao y por el oriente a los Valles de Aburrá y Rionegro. Según Cieza, las principales provincias de los Catíos a la llegada de los Conquistadores, estaban localizadas en Nore, Buriticá, Iraca, Aburrá, Paucura, Picara, Carrapa y Gorrón (Quindío). Sus grandes minas estuvieron en Guaca, Buriticá, Tonusco, Peque, Angostura y Titiribí. Los Catíos tuvieron grandes competidores: de Guaca parece que los sacaron los Caribes Urabaibes, del Tonusco los Finzenúes, de Peque los Tahamíes, de Guarumal (Yarumal) los Nutabes, y del río La Vieja los Quimbayas. Con el oro que todos consiguieron soliviantaron a muchas etnias enemigas e invasoras; los últimos en llegar fueron los Españoles y éstos acabaron con todos. Analizando las crónicas de Cieza, los elementos arqueológicos y las simbologías de su arte, llegamos a las siguientes conclusiones: que los Catíos no eran Quimbayas; que en los libros de arqueología ni siquiera los nombran; sus piezas de oro y las de cerámica las confunden con las de los Quimbayas. El cronista Cieza que los trató varios años, les dedicó varios capítulos de sus crónicas. Los Catíos fueron los que manejaron el mayor Dorado de América. Todos los cronistas y los escritores antiguos se refieren con admiración a los grandes tesoros de Frontino, de Buriticá, de Titiribí, de Iraca, de Carrapa y de los Gorrones.

Capítulos 16 – 20  | Capítulos 26 – 30

Ver También 
Diccionario Paisa

 


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