Cuando se piensa en la evolución de las especies suele pensarse en el pasado y en otras especies animales; pocas veces se toma conciencia de que el humano está en pleno camino evolutivo, y las condiciones que surjan de sus formas de vida y organización social pueden afectar a la forma del cuerpo de la especie. Desde esta perspectiva se enfoca un estudio realizado por Cadell Last, doctor en antropología evolutiva e investigador del Instituto Global del Cerebro. Según él, en este preciso instante de la historia el humano se encuentra en un momento crucial de su evolución, a punto tal que lo compara con la etapa de transición entre los simios y los humanos.

Esta noción se apoya en la certeza de que, por ejemplo, en menos de un siglo la longevidad de nuestra especie se ha extendido en casi un 100%, a lo que hay que sumar la influencia de las nuevas tecnologías: este combo de cambios acelerados y novedosas formas de vida haría que el humano del futuro, notablemente distinto al que vemos actualmente andar por las calles, aparezca en la historia en un futuro próximo. Según los cálculos de Last, en el año 2050 las personas podrán vivir hasta los 120 años. Lo cual traerá aparejados otros cambios, ya que la reproducción se retrasará y se reducirán los nacimientos. El hombre del futuro, según estas predicciones, estará más afectado por la cultura que por la biología; entre la cultura se cuenta, por supuesto, el avance de la tecnología, que se volverá omnipresente en las tareas cotidianas y en la comunicación. Por todas estas modificaciones, un hombre promedio en el año 2050 tendrá los ojos rojos, un pene más pequeño, un cerebro más grande, más habilidades lingüísticas e implantes que mejoren sus facultades físicas.

FUENTE E IMÁGENES

RT; Telemando Chicago