De lo público a lo privado, la nueva directora llega al museo más importante de la ciudad con la idea de aportarle seguridad y reconocimiento como espacio contemporáneo y darle importancia al Centro.

María del Rosario Escobar pasó de ser secretaria de Cultura durante los últimos cuatro años a entrar por las puertas del Museo de Antioquia como su directora, después de la renuncia de Ana Piedad Jaramillo, ahora Ministra Plenipotenciaria en la Embajada de Colombia en Francia.

Escobar recibió el cargo el 21 de enero y ahora es la encargada de los tres pisos y cinco patios del edificio que hace 15 años guarda las colecciones del museo. Anteriormente, la comunicadora social periodista fue directora de Extensión Cultural de Eafit y editora de Cultura del Periódico El Mundo. Recibe el año con el reto de celebrar los 135 años de la institución.

Acaba de salir de la Secretaría de Cultura ¿Qué se trae de esta experiencia?
“Es innegable que ser secretario de Cultura es un gran espacio de aprendizaje y de acción: el manejo de recursos, esa cantidad de personas y equipos de trabajo, tantos intereses y agendas, el conocimiento de la ciudad, el trabajo interdisciplinario que se da, lo hace una experiencia inigualable. Todo el tiempo la estoy trayendo y aplicando porque este es un museo que tiene un sentido social muy amplio, que extiende su acción más allá del edificio”.

¿Qué recuerdos tiene del museo?
“Yo vine con mucho entusiasmo a la apertura del museo hace 15 años, cuando se inauguró en este lugar y lo recuerdo muy bien, recuerdo cuando llegó Botero y lo estaban esperando los niños de la Red de escuelas de música. Recuerdo mucho ese momento porque lo viví como periodista”.

¿Cuál es el espacio que más disfruta del museo?
“Las puertas de ingreso me parecen hermosas. Cuando llego en el metro y veo la fachada aparecer en el paisaje me parece tan linda. Es un privilegio este edificio, porque una cosa es venir a visitarlo pero ya hacerlo parte de la biografía es otra”.

¿Ya tuvo el primer contacto con Fernando Botero?
“Ya nos saludamos, hablamos, nos reconocimos, él siempre tan afectuoso, solidario y presente para el museo: es muy generoso con esta institución”.

¿Qué líneas de trabajo tendrá el museo?
“Llegar a estas líneas es un trabajo en equipo, pero puedo decir que tenemos el reto de la sostenibilidad, la agenda pública, la gran tarea del centro de Medellín, la relación con la formación de públicos y que este año cumplimos 135 años, y estamos muy enfocados en la celebración y conmemoración de esta fecha tan importante”.

¿Cómo guiará el trabajo con el centro de la ciudad?
“El museo incorpora al Centro permanentemente: el MDE15 tiene muchas obras que tienen que ver con él y la propia disposición del edificio, donde la zona que interviene directamente se diferencia y posee una energía que irradian las mismas obras de arte. Hay un reto gigante y difícil: el museo depende bastante de su contexto y su contexto se alimenta de él. El museo se siente corresponsable del Centro. Ahora con la galería Bolívar, que es un proyecto público para la renovación de Bolívar a través de la integración de sus plazas públicas, vamos a ver una segunda fase para la plaza de Botero”.

¿Qué aspectos habrá para fortalecer?
“Para fortalecer este museo tiene mucho. Su colección, su edificio, su historia, la relación tan amplia que tiene con lo comunitario, la preocupación que tiene por ser un museo contemporáneo de arte y lo que eso significa. El museo ha hecho diversas declaraciones públicas alrededor de esto, y puede que nosotros al interior del museo lo comprendamos, al igual que algunos docentes y artistas, pero creo que debemos hacer explícita esa idea y llevarla a un mensaje de comunicaciones”.

¿De qué forma puede reconocerse la trayectoria de artistas adultos que han trabajado durante mucho tiempo?
“Es cierto que esta ciudad tiene deudas grandes con sus gestores y artistas. Para mí es difícil darte una respuesta concreta sobre esto. Si lo ves, esta es una ciudad que necesita campos de reconocimiento en todos los órdenes, también con población joven, infantil y mujeres. Tal vez ver al otro y darle voz pueda ser uno de los temas más importantes en la agenda pública cultural.

También, se necesitan más espacios de proyección local: lo tenemos claro, y sabemos que sobre ello tenemos que trabajar más”.

¿Qué piensa del papel del museo como centro turístico de la ciudad?
“Me parece que el museo, al ser contemporáneo, cumple muy bien la labor de ser referente de ciudad. El turista que viene aquí puede entender las tensiones, las paradojas y hacia donde va la ciudad, porque la colección abarca parte de la historia y tiene un relato muy importante. Esto le da un valor de resumen de esa historia y sus desafíos, y lo hace un lugar de visita obligada”.

¿Qué expectativas trae para este espacio?
“Lo primero es darle seguridad al museo, que pueda soñar lo que necesite soñar y que pueda ir a donde quiera. Lo segundo es todo este proyecto de contexto con el Centro, y lo tercero sería darle mayor fuerza y raíces a hacerle el homenaje a todos los directores que han pasado por acá, decirles que tomo el trabajo que ellos me dejan y sigo esa línea para darle mayor sentido a esa idea colectiva que tantos hombres y mujeres han dejado aquí a lo largo de los años”.

Justamente Pilar Velilla acaba de ser nombrada gerente del Centro.
“Con Pilar ya hablé, nos vamos a encontrar, vamos a hacer equipo. Hay una frase muy bonita de Juan Luis Mejía, que dice que en la cultura no hay una operación distinta que la suma”.

Fuente Original:  Vivir en el Poblado  (Laura Montoya Carvajal)

Fotografía:  Vivir En El Poblado.