Como lo dice su eslogan, el metro nos lleva a nuestro destino. Pero ¿en qué condiciones?

Esta semana, la Twittercrónica de El Colombiano viajó en este medio de transporte en las horas pico, para conocer de cerca la experiencia de los usuarios con el servicio en los momentos más críticos para la movilidad en Medellín.

“La hora pico en la mañana empieza a las 5:15 a. m. y en la tarde desde las 3:15 p. m. Son momentos muy difíciles tanto para los usuarios como para el personal del metro, pues las personas están impacientes por llegar rápido”, dice uno de los policías del metro.

Estación San Antonio, 7:30 a.m. Foto: Marggie Riaza.
Estación San Antonio, 7:30 a.m. Foto: Marggie Riaza.

En la mañana empezamos nuestro recorrido en la estación Tricentenario, desplazándonos hacia el sur. Siendo las 7: 15 a.m. debimos esperar dos trenes más para podernos subir, porque a pesar de su alta frecuencia y gran número de vagones, estos llegaban repletos.

Dentro del vagón la incomodidad era notable: las mujeres con la mirada sobre sus bolsos colgados hacia adelante, el mal humor generalizado, la angustia de llegar a una nueva estación y sentir los empujones, querer sostenerse de alguna manera y no poder.

El momento más crítico del recorrido en la mañana es la llegada al centro. “Acá, en la estación San Antonio, estamos los guías educativos del metro, nos encargamos de que el ingreso a los vagones no sea tan traumático, es un trabajo difícil porque la gente va de afán y no presta atención ”, explica la guía Diana Domicó.

Llegando a la estación Poblado, la cantidad de pasajeros disminuye notablemente. Desde allí hasta La Estrella, el metro vuelve a la tranquilidad y hay sillas disponible para casi todos.

En la hora pico de la tarde la historia no cambia mucho. Las estaciones más congestionadas son Poblado, Parque Berrío y San Antonio.

Viajar en sentido norte a partir de las 4:00 p. m. es toda una odisea. “Yo creo que no es solo desorden del metro sino que también los usuarios empeoran el caos”, opina Juan Esteban Henao, estudiante universitario y usuario frecuente del metro.

Por la tarde, también es San Antonio la estación más caótica. “Esta semana me llevé una gran sorpresa usándolo a esa hora. A uno lo meten empujado, a las malas, el calor es aterrador así el día esté gris, la actitud de la gente por el cansancio empeora la experiencia del viaje”, cuenta Olga Merchán.

Con trenes expresos, guías educativas, frecuencia de cada tres minutos – que es la capacidad máxima del sistema-, perifoneo constante sobre el arribo de los trenes y auxiliares que agilizan el recibimiento de los tiquetes, parece que el metro se sigue quedando corto a la hora de disminuir la congestión en las horas pico.

Por Marggie Riaza. | El Colombiano