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La suma de políticas, instituciones y estrategias dan como resultado una ciudad innovadora y sostenible.

Como lo ha dicho Michael Porter desde hace casi 30 años, son las regiones las que compiten y no los países. Se puede estrechar el concepto aún más y afirmar que las ciudades son el escenario básico de competitividad. Sin embargo, el mismo concepto de productividad, íntimamente ligado a la competitividad, ha dejado de ser la simple medida de qué y cuánto se produce a partir de determinados factores de producción. La forma en que se produce y los impactos en diferentes órdenes juegan, en la actualidad, un papel de primera línea en la competitividad.

Las categorías de ciudades de acuerdo con la población

De acuerdo con el Foro Económico Mundial – FEM (OECD / The Competitiveness of Cities, Agosto 2014), se definen las ciudades como aquellas áreas urbanas con población superior a 150 mil habitantes. Ciudades pequeñas de peso mediano son las que cuentan hasta con cinco millones de habitantes. Entre 5 y 10 millones se habla de ciudades grandes de peso mediano. A partir de 10 millones de habitantes, el FEM se refiere a ‘mega-ciudades’. En general, las ciudades se enmarcan dentro del concepto de ‘áreas metropolitanas’.

No debe desconocerse que, con frecuencia, las áreas metropolitanas incluyen varias municipalidades alrededor de una capital importante. O, también, corredores conformados entre varias ciudades cercanas entre sí. Ejemplo de los primero pueden ser el gran Buenos Aires o el área metropolitana comprendida en el Valle de Aburrá (Medellín, Bello, Itagüí…), y de lo segundo el corredor Colonia – Düsseldorf en Alemania o, en América Latina, la ‘llave’ Valparaíso – Viña del Mar en Chile.

“¿Qué atrae de Medellín? La estrecha colaboración entre la universidad, la industria y el gobierno”

¿Cómo se define la competitividad urbana?

La competitividad se asocia con el grado de productividad sostenible que caracteriza a cada ciudad. ¿De qué depende tal nivel de productividad sostenible? En la práctica, de un conjunto de factores que incluyen políticas, instituciones, estrategias y procesos. La sostenibilidad se refiere a tres dimensiones: sociales, económicas y ambientales. Es obsoleta, entonces, la simple medida del crecimiento económico, ya que las tasas de crecimiento del PIB no reflejan los niveles de sostenibilidad social y ambiental asociados con el crecimiento de la producción de bienes y servicios.

El Foro Económico Mundial y Medellín

Un ejemplo notable de transformación en la vía de convertirse en ciudad de alta productividad sostenible es Medellín (Colombia). Ciudad una vez asediada por la violencia del narcotráfico, con la tasa más alta de homicidios en el país, ha conseguido reunir y proyectar esfuerzos de la sociedad y las instituciones y convertirse, 20 años más tarde, en un polo de atracción de la inversión extranjera, el turismo y proyectos innovadores.

Como se recuerda, Medellín fue elegida por el Wall Street Journal como la ‘ciudad Innovadora de 2013’, una distinción que la destaca ante el planeta entero.

¿Qué atrae de Medellín? Según el FEM hay una premisa fundamental, consistente en la estrecha colaboración entre la universidad, la industria y el gobierno (tanto departamental como municipal). Además de la importancia que el actual Gobernador de Antioquia ha otorgado a la educación (el rubro más importante dentro del presupuesto del departamento); así mismo, las Empresas Públicas de Medellín (EPM) representan un activo social y económico sin par en Colombia. Entre otros logros, EPM destina el 7.5% de sus utilidades a procesos de investigación y desarrollo.

Medellín es, probablemente, la única ciudad en la que se encuentran recursos disponibles de capital de riesgo que permiten el financiamiento de proyectos innovadores en los que se articulan esfuerzos del sector privado y la universidad. La Ruta N, el Parque Explora, el Jardín Botánico y el Planetario son algunos de los componentes de un ecosistema que ha convertido a Medellín en la ciudad de mayor competitividad sostenible de Colombia.

Sin duda, la conectividad y la promoción de los usos y apropiación de Internet son un hilo conductor en el éxito de Medellín. No en vano, UNE, el brazo de las telecomunicaciones de EPM, se ha convertido en líder en Colombia en banda ancha y en Internet móvil 4G. Ha demostrado, además, la capacidad de construir alianzas estratégicas que Bogotá no pudo realizar, como es el caso del acuerdo UNE – TIGO que, con certeza, otorgará aún mayores ventajas a Medellín.

Vía: Colombiadigital.net