Se le miden a las lomas de cualquier comuna, sin pensarlo dos veces, colgados de alimentadores, camiones o furgones.

 Un medio de transporte que es saludable y ecológico, terminó convirtiéndose para decenas de ciclistas en una forma de demostrar “verraquera”, al exponer sus vidas a una muerte por aplastamiento.

En su gran mayoría son niños y adolescentes, sin supervisión de su familia, que andan solos o en pequeños grupos, quienes se “cuelgan” de buses alimentadores, tracto-camiones, furgones o camperos (a veces, con consentimiento de algunos conductores) para llegar más rápido a las partes altas de las comunas o para demostrar que son todos unos “varones”.

Si bien no hay cifras oficiales recientes de accidentes por esta modalidad, usuarios en redes sociales denuncian esta práctica en algunas ciudades del país. En Medellín, la situación es más común de lo que se cree, muchas veces sin denuncias de los ciudadanos por temor a ser insultados o agredidos por estos muchachos.

¿Qué es lo que falta?: ¿Más multas de tránsito, más foto-denuncias de la gente o más cifras de menores muertos o mutilados, para concientizar sobre la gravedad de esta práctica?