Así respondió la defensa del clero católico ante el caso de pederastia más sonado en esa ciudad por cuenta del cura William Mazo.

La polémica vuelve a poner a la Iglesia Católica colombiana en el ojo del huracán por esta respuesta, ante la demanda presentada por familias del oriente de Cali exigiendo la indemnización y reparación debidas por el abuso sexual que sufrieron sus hijos hace ocho años por cuenta del sacerdote William Mazo.

Como reveló El Espectador, el abogado Walther Collazos solicitó al juez 22 penal de conocimiento de Cali que revise si los familiares de los cuatro menores abusados sexualmente “hicieron lo que debían hacer” o si su proceder fue “laxo, permisivo, omisivo, abandonado y desinteresado”, y “hoy concurren ante un juez para aprovechar un hecho dañino a un tercero y fingir como víctimas directas”.

Por aquel entonces, los menores fueron invitados por Mazo a ser parte de diferentes actividades parroquiales. Él se aprovechaba de esta situación para abusar de ellos, prometiendo regalos, dinero e invitaciones a comer. Hasta que una vez, uno de los menores terminó confesando que el sacerdote, una noche, los puso en fila y les ordenó desnudarse, entre muchas otras cosas que fueron reveladas a la Fiscalía, quienes determinaron “acceso carnal abusivo con menor de 14 años agravado en concurso homogéneo y sucesivo”.

La veracidad de la versión de los menores fue comprobada por peritos de distintas disciplinas. Ahora, un abogado pretende limpiar la responsabilidad de un miembro de la Iglesia Católica asegurando un “descuido de los padres”. Incluso, alega que el sacerdote pertenecía a la Arquidiócesis de Santa Fe de Antioquia desde 1998, y no había sido formado en Cali.

Según el documento entregado por el abogado, los familiares de las víctimas “violaron el deber de cuidado, deber de custodia, salvaguardia, vigilancia y protección de los hijos y familiares (…) que en esa época contaban con 10 u 11 años de edad”.

Los familiares están tan indignados con la respuesta, que decidieron hacer un plantón el 1° de marzo próximo, como forma de protesta ante el cinismo con el que esta institución se “lava las manos” para reparar a las víctimas y por desconocer el dolor de los familiares el cual, en palabra de una de las demandantes, “es muy real”.

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