n marzo del 2015 adjudicarán la obra de las Autopistas  de la Prosperidad que contratarán como obra

EL DEL TOYO, ENTRE SANTA FE Y CAÑASGORDAS, SERÁ EL TERCERO MÁS LARGO DE LATINOAMÉRICA CON 10 KM.

El túnel más largo de Colombia quedará en Antioquia. Será el del Toyo, entre Santa Fe y Cañasgordas en la vía que lleva a Urabá y que es parte de la conexión al Mar de las Autopistas de la Prosperidad.

Tendrá una longitud de 10 kilómetros y desbancará del primer puesto al túnel Bicentenario, o más conocido como el de La Línea, el cual construyen entre Calarcá (Quindío) e Ibagué (Tólima).

Además, será el tercero más extenso de toda Latinoamérica. Por encima de este estará solamente el Cristo Redentor Bioceánico Aconcagua (52 kilómetros) y Agua Negra (13 kilómetros) ambos entre Chile y Argentina y los cuales, apenas, están en proyecto.

El túnel del Toyo, a diferencia de los otros tramos de las Autopistas, no será parte de las concesiones de Cuarta Generación (4G) sino que se hará como una obra pública: con recursos de vigencias futuras de la Gobernación de Antioquia que aportó 780.000 millones de pesos, la Alcaldía de Medellín que lo hizo con 520.000 millones y el Gobierno Nacional con los otros 520.000 millones, para un total de 1,8 billones de pesos.

La decisión de sacarlo a licitación como obra pública se tomó porque a través de la contratación de 4G no era atractivo para los concesionarios.

Esto, por los riesgos y condiciones del modelo de contratación en el que los contratistas solo accederán a los recursos estatales en la medida en que entreguen unidades funcionales, es decir, tramos transitables mientras concluyen la totalidad de las obras.

Así lo explicó el gerente de Proyectos Estratégicos de la Gobernación de Antioquia, Sebastián Álvarez.

“El túnel en sí mismo es una unidad funcional y era muy difícil que la banca lo financiara. Por eso se decidió hacerlo como obra pública”, aclaró el funcionario.

Además, este se conectará a una variante que también está incluida dentro del proyecto. Serán 40 kilómetros en doble calzada y tendrá, a su vez, 18 túneles –entre cortos y largos– que lo complementarán: “Fue una decisión acertada de las partes hacerlo por obra pública porque permite que se vaya pagando a medida que se ejecuta”.

Así las cosas, esa zona del occidente antioqueño, corazón de las Autopistas de la Prosperidad, se conectará al túnel de Occidente, el tercero más largo del país y en donde ya se tiene planeado la construcción de un segundo tubo.

El Toyo, como los otros tramos del megaproyecto de 13,4 billones de pesos, tendrá las mismas especificaciones: se transitará a 80 kilómetros por hora con una pendiente máxima del 6 por ciento, que garantiza esa velocidad.

Por la competitividad

No es nada nuevo el discurso de la Gobernación y de la Alcaldía de Medellín que indica que el de Urabá será el nuevo corredor de la competitividad del país, puesto que será la ruta más cercana al mar Caribe que tendrá el llamado triángulo de la competitividad, conformado por Bogotá, la capital antioqueña, el eje Cafetero y Cali (Valle del Cauca).

“Son 300 kilómetros menos de distancia entre el Caribe y esas ciudades, donde se produce el 70 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de todo el país”, aseguró el gerente de las Autopistas de la Prosperidad, Federico Restrepo.

Los tratados de libre comercio, según Restrepo, no dan espera y Colombia, que ya firmó varios, empezó con el primer deber que es adecuar sus carreteras, pero el segundo, igualmente urgente es “atraer a los industriales para ser más competitivos en el ámbito mundial”.

Esa carretera, además, es la puerta que necesita la región bananera para desarrollar su sistema portuario que financiará la empresa privada que llegue a esa zona del noroccidente colombiano.

Por el momento, según Álvarez, solo están esperando la aprobación del segundo Confis con el que el Gobierno Nacional aportará las vigencias futuras. Después de eso, que sería en máximo tres meses, iniciarían la licitación.

“Estaremos adjudicándolo entre marzo y abril del 2015, después de todo el proceso de licitación”, añadió el funcionario.

La Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), por otro lado, aportará los estudios del proyecto y como es regla en las Autopistas de la Prosperidad, el concesionario ganador tendrá, a partir de la adjudicación, un año para concluir los diseños de detalle y empezar con la construcción del túnel.

De allí, los contratistas tendrán un máximo de cinco años para terminar la totalidad de la obra.