Hace cuatro años Japón se sacudió con quizás el Tsunami más grande de la historia.  Solo Paisas recuerda hoy esta fecha, no como una fecha especial, sino como una fecha que marcó la humanidad y como un evento que nos demostró como la cultura y la disciplina japonesa fue capaz de salir, una vez más, adelante después de grandes tragedias.

Fué terremoto de fuerza inusual, 9.0 en la escala Richter, que provocó una de las tragedias naturales más grandes en la historia de Japón el 11 de marzo de 2011.

El movimiento sísmico generó, a su vez, un maremoto que tuvo tal fuerza que las olas cubrieron poblaciones enteras de la costa con olas que alcanzaron 30 metros de altura.  Las aguas se internaron hasta 10 kilómetros.

Fukushima Daichi, con su planta nuclear, no quedaba muy lejos de la devastación. Sus reactores trabajaban con normalidad, pero la sacudida paró la actividad automáticamente.

Era una planta con 30 años de operación al momento del terremoto, y nunca había presentado problemas. Se ubica 240 kilómetros al noreste de Tokio.

Tsunami JapónEl tsunami pegó directo a las instalaciones y generó una fuga radioactiva que se salió de control, al fallar el sistema de refrigeración de los reactores. Tres de ellos liberaron aquella nube mortal y además se contaminaron las aguas que liberaron los reactores y fueron directamente al mar.

Se lograron contener 320 mil toneladas de agua contaminada, sin embargo, organizaciones ambientales estiman que 800 toneladas de este líquido radiactivo se encuentran actualmente libres en el mar y sigue y seguirán contaminando por muchos años.

Fukushima, cuatro años después, ofrece un panorama irreal, con calles abandonadas y nula presencia de humanos. Es como el equivalente japonés de Chernobyl, otro escenario de desastre nuclear en Ucrania en abril de 1986.

Pese a las protestas locales e internacionales, el primer ministro Shinzo Abe señaló que Japón pondrá en funcionamiento nuevas centrales nucleares en el país.

El problema de la planta de energía nuclear no ha sido resuelto y el agua sigue filtrándose.

Hoy los planes son aprovechar los terrenos estériles y construir un almacén de residuos atómicos muy cerca de la planta, igualmente abandonada, con una capacidad de 30 toneladas de residuos peligrosos que se colectaron en 4 años.

El gobierno ha destinado 15 mil millones de dólares para bajar los niveles de radiación en el círculo inmediato a la planta, un radio de 20 kilómetros donde vivir es peligroso.

126 mil personas esperan la autorización para volver a sus casas.

El terremoto y el tsunami dejaron 15 mil 854 muertos y 3 mil 276 desaparecidos. Los daños superaron los 198 mil millones de dólares.